domingo, 19 de diciembre de 2010

El libro de Nicovi

(clic en la imagen para ampliarla y poder leer la contratapa)

En el libro están recopilados algunas de las entradas del blog y otros escritos nuevos. Cuenta también en su parte final 3 cuentos y 2 poesías escritas por gente amiga. Gente que también tiene un blog en dónde publicar su locura y que disfruta tanto como yo de la escritura.

La forma en que logré publicar el libro es totalmente independiente, los mandé a imprimir, y ahora yo los vendo por mi cuenta. Si alguien desea no tiene más que ponerse en contacto conmigo (nic_ovi@hotmail.com) y arreglamos. También va a estar a la venta en un comercio situado en Av. San Martín 2386.

El precio es de $20.-

Quiero agradecer a todos los que alguna vez comentaron mi blog, a quienes me dieron palabras de aliento, quienes me hicieron saber que había gente que me leía. Sin este blog y sin ustedes ningún libro hubiera sido posible.

A continuación dejo el prólogo para que lo lean.


PRÓLOGO


¡Felicitaciones! Usted tiene en sus manos un no-libro. Cambie esa cara de sorpresa y disgusto, le explicaré a qué me refiero. Imagínese la siguiente situación: un día caminando por la calle se cruza con un ser celestial y él le hace esta adivinanza: “Tengo tapas pero no soy alfajor, tengo índice pero no soy inflación, tengo autor pero no soy canción, ¿Quién soy?” a lo que usted responde: un libro. El ser le niega con la cabeza y desaparece. Usted no podrá resolver el acertijo a menos que lea estas páginas. Le diré por qué su respuesta es falsa. Para demostrar la falsedad de las premisas es suficiente con dar un contraejemplo, y estas páginas son el contraejemplo.


Le respondí porque la adivinanza era falsa pero quizás el por qué esto no es un libro sigue siendo un misterio para usted. No es un libro porque no podría serlo, no tiene estructura de libro, no sigue una misma línea; se podría decir que es un cambalache de textos, un salpicón de ideas. Tiene forma de libro, pero no lo es. Las cosas no son lo que nos dicen nuestros ojos, los ojos son miopes frente a la capacidad del pensamiento. Debemos conocer esta limitación de nuestra mirada y transportar el pensamiento a lugares invisibles, a las autopistas aéreas que recorren las palomas, y a todos esos lugares que creemos que no existen sólo porque no los podemos ver. Entienda esto, sino nada de lo que usted lea acá tendrá sentido.


Alguien podría decir que tiene algunas facetas de libro de autoayuda, y está en lo cierto, pero de autoayuda para quién lo escribe. Cuando di vida a estos textos fue porque no tenía otra opción. En esos momentos en que la angustia en mi cuerpo excedía el límite de lo posible de soportar, tuve la necesidad de plasmarla en un cuaderno, en una servilleta o en cualquier papel que se me cruzó. Así di con mi pluma un grito aturdidor, y dejé salir todas esas emociones que sentía. Atahualpa Yupanqui hablaba de “cantar las penas para que se las lleven los vientos”. Yo las escribo. También me invadieron los pensamientos optimistas, la felicidad, el amor y el encantamiento. Ahí fue cuando con un pulso más distendido las palabras fueron sintiéndose libres y empezaron a brotar de mi cuerpo, a escaparse por mis dedos, y a deslizarse por las hojas de mi cuaderno como pájaros volando.


Soy un estudiante de ingeniería incapaz de escribir una oración sin explicar teoremas matemáticos. Mis días están plagados de matemática, física, química; materias totalmente rígidas. En ese frígido laberinto me siento sofocado y necesito aire, libertad, espacio para una metáfora, para un doble sentido, para unos puntos suspensivos. En esos momentos bajo la guardia y dejo que ese espíritu, que algunos llaman Nicovi, se apodere de mi cuerpo y me haga fumar habanos, usar boina e ir caminando a altas horas de la noche con las manos en los bolsillos silbando melodías. Es ahí cuando se rompen las estructuras, y se abre la tranquera de la imaginación, el sentimiento, la pasión y el deseo. Quizás ese ya no soy yo, pero es grato ver como entre los blancos y negros se asoma un universo de colores. Esos momentos son los que más disfruto, cuando las estructuras se derrumban a mis pies me río a carcajadas, juego mejor al fútbol, mis amigos se divierten más conmigo y yo me divierto más con ellos; las mujeres me sonríen, me enamoro y me desengaño; sufro y también me muero de alegría.


Hay quien asegura que un artista debe dedicar su vida entera al arte. Es por eso que yo no soy artista, ni siquiera cuando ese extraño ser se apodera de mí. Pero gracias a él tengo un amante, que por las noches entra sigilosamente en mi cama y al que siempre recibo con felicidad para dar rienda suelta a nuestro amor. Quién haya tenido uno, o se los pueda imaginar, sabe que la relación que se tiene con los amantes es muy distinta a todas las otras. A los amantes quizás les dedicamos menos tiempo, pero nunca menos pasión que a las otras relaciones. Cuando nos encontramos explota el deseo. Nos dejamos llevar, enredamos nuestros cuerpos y nuestras almas; queremos ser uno, contaminarnos mutuamente. Los amantes tienen la cualidad de ser desconocidos para los demás, pero son inevitables de ocultar en su totalidad. Se apoderan de tal forma de nuestras vidas que sin querer los estamos nombrando constantemente y las marcas de nuestro amor son indisimulables al día siguiente. Con esto me confieso: tengo una amante, que es la escritura.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Carta

Hijos:

En primer lugar quisiera decirles, o recordarles, lo mucho que los quiero. Ustedes saben que su padre no es quizás el mejor transmisor de sentimientos, que es torpe y muy frontal. Pero también saben que muchas veces una birome le facilita un poco las cosas, y por eso escribe tanto, porque escribe todo lo que le gustaría decir y que su lengua le impide porque se trabaría en todas las erres dejando al mensaje incompleto y desprolijo.

Quiero pedirles perdón por los muchos defectos que he tenido y que tengo. Pero sobre todo le quiero pedir perdón por las últimas peleas que hemos tenido, que tanto nos enfurecen a todos y marchitan nuestra relación. Sabemos lo nocivas que son las peleas, si hasta los enamorados terminan las relaciones cuando estas comienzan a sucederse demasiado. Pero nosotros no podemos alejarnos, ¿cómo lo haríamos si hemos vivido toda la vida juntos? ¿Cómo seríamos autosuficientes si siempre fuimos tan unidos y siempre nos necesitamos tanto mutuamente?

Pero existe algo que nos separa, que crea diferencias que no existen o que no deberían existir entre nosotros, que es mi edad. Les pido perdón hijos, pero estoy envejeciendo. Yo lo veo, lo siento en mí. Ya no soy el de unos años atrás, mi cuerpo cambió, y lo que más me duele es que mi mente también está cambiando. Quiero oponerme pero ya no sé cómo, y ni siquiera sé si puedo. ¿Qué puede hacer un hombre frente a un huracán que se le avecina? ¿Saltar la primera ola? Claro que sí -¿Quién no se arrancó la primera cana?- pero las siguientes nos embisten con tal rudeza que no hay salto que nos salve.

Ya no soy la persona que quise ser, cada vez me alejo más de eso y también me alejo más de ustedes, espíritus jóvenes, famélicos y vigorosos. Pero déjenme decirles que sus luchas de hoy fueron mis luchas de ayer, y es por eso quizás que en sus sueños veo mis frustraciones. La vejez me está volviendo cada vez más precavido y conservador.

Ay, hijos, se me ilumina la mirada imaginándonos por un momento a ustedes y a mí en plena juventud, disfrutando de sus placeres. Cómo me gustaría compartir con ustedes las aventuras y riesgos que desafían y no ser este viejo que se escandaliza cuando me cuentan de sus planes, y que no para de temer por su seguridad y su porvenir. Disfruten de su juventud tanto como puedan, hijos, porque ningún buen porvenir justifica una juventud de viejos.

Quizás ahora no entiendan nada, pero algún día lo entenderán. La vejez nos da experiencia, eso nadie lo puede dudar. Y le digo que algún día van a entender porque yo ya pasé por esto, por esto mismo, pero estando de su lado. Si pudiera desearles algo, les desearía juventud eterna. Pero como sé que ciertas cosas no se realizan por más deseadas que sean sé que de acá a unos años, cuando sus hijos le cuenten alguna de sus descabelladas ideas, se acordarán de esta carta y ese día quizás me entenderán un poquito más.

viernes, 1 de octubre de 2010

Viva Correa, Viva la democracia.

A escasas horas de su liberación, aún no puedo salir del asombro y de la angustia que me invadió cuando me enteré del golpe contra la democracia que se había desarrollado en Ecuador. Ante estos hechos no puedo más que gritar fervorosamente ¡VAMOS CORREA CARAJO! y pedirle humildemente a los Correa, a los Evo, a los Lula, a los Kirchner, y a los demás presidentes que con espíritu revolucionario y transformador buscan mejorar las condiciones de su pueblo, que jamás abandonen su lucha, que es también la nuestra.

"Cuando me extorsionaban les contesté que no perdieran el tiempo, que saldría del Hospital como presidente de una República digna o como cadáver."

Esas son formas de hablar, Sr. Presidente.

jueves, 29 de julio de 2010

Peloteando...

El parque Rivadavia en un día soleado de las vacaciones de invierno presenta una cara poblada y alegre. La gente que está trabajando, con su paso acelerado apuran el ritmo en sus caminos. Los jubilados, habitué por esos lados, controlan con su tierna mirada todo el parque. Pareciera que estuviésemos en otro mundo, lejos de los colectivos que ruidosos pasan por la Av. Rivadavia.

Entre los ancianos y los trabajadores nos encontramos con todo tipo de personas en diferentes situaciones. Las parejas, siempre presentes en esos lados que desabrigados combaten la brisa entre besos y abrazos, los amigos que entre risas y cargadas hacen girar un mate.


Pero ninguna imagen me quedó tan grabada como aquellas de los cientos de chicos que había peloteando, de a dos, de a tres, haciéndose pases y corriendo el fútbol por el parque. No pude contener el escalofrío que recorrió mi cuerpo cuando los ví. Yo que desde que llegué a la gran ciudad fui un abonado a ese tipo de prácticas. Días enteros jugando y peloteando, con mi padre primero y con mis amigos después, y hoy paso entre ellos ignorado. Ya no me sentí uno de ellos, me sentí extraño, ajeno. Fue mientras atravesaba el parque que escuché a una madre gritar: “Vení Gonza, acá hay dos chicos para jugar”, no pude más que responder con voz nostálgica y a propósito inoible: “acá hay otro”.


P.D.: Quedo a la espera de una invitación para ir a la plaza a jugar a la pelota.

miércoles, 7 de julio de 2010

Mi gran amigo mío.

Mucho se habla sobre los amigos, sobre quiénes son los verdaderos amigos, quiénes son los amigos de ocasión, quiénes los amigos que están sólo en las buenas, y quiénes los amigos que están en las malas. Está públicamente aceptado que los verdaderos amigos, o aquellos que más merecido tienen esa designación son aquellos que están en las buenas, y sobre todo en las malas. Bienvenida sea la ocasión para recordar alguna de las tantas frases sobre el tema: “Un amigo verdadero es alguien que cree en ti aunque tú hayas dejado de creer en ti mismo”.


Bien eso está claro, ahora a lo que quiero llegar es que nosotros tenemos que ser amigos nuestros, y debemos querernos a nosotros mismos. Y el tema es ¿qué amigo nuestro somos con nosotros mismos? ¿Somos el vil amigo que está para las alegrías, los cumpleaños y los asados? ¿O somos el amigo que nos acepta como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos?


Creo yo que debemos ser ese buen amigo y estar en todas. Debemos querernos en las victorias y en las derrotas. Obvio que es más fácil querernos cuando nos apoderamos de los triunfos, por decirlo de alguna forma, cualquiera se quiere cuando sale del Aula Magna de la facultad de medicina con el título de cirujano bajo el brazo, o cuando acaba de meter el gol que definió el partido en una victoria. Pero el tema está en querernos cuando un dos en tinta roja y desprolijo ensucia la parte superior de nuestro final, o cuando aquella pelota se estampó en el travesaño.

sábado, 6 de febrero de 2010

Algo sabía quién inventó el ajedrez.


El ajedrez es sin duda uno de los mejores juegos que jugué en mi vida. La mezcla perfecta entre estrategia e intuición lo hicieron mi juego favorito.

Sin embargo, había en ese juego que tanto me gustaba algo que no terminaba de entender. ¿Cómo podía ser que el Rey, que es la pieza clave del juego, sólo se pueda mover de a un casillero, y la dama pueda moverse desde su posición tanto vertical, horizontal y diagonalmente todos las casilleros que desee?

Entre alfiles y caballos pasó mi niñez y entre esos mismos compañeros transito mi adolescencia. No obstante, esa duda seguí en mí, y a medida que se acrecentaba mi número de partidas le encontraba menos explicaciones. Fue la vida quién se ocupo de que yo le encontrara una explicación, y lo hizo ni más ni menos que haciendo entrar a mi vida a una dama, a una verdadera dama.

Ahora cuando la vida me pone en jaque, y mis limitados movimientos no me permiten escaparme de semejante situación, es ella quién demuestra todo su poderío, y se desliza por los senderos de la vida con la misma facilidad que por un tablero de ajedrez, y me protege del tan temido jaque mate.

jueves, 14 de enero de 2010

Refutación del Paraíso Celestial

¿De dónde habrá salido eso irse al cielo? ¿En qué consiste claramente? ¿Con qué fin alguien le hizo creer al pueblo semejante barbaridad? Esas y otras preguntas me ocuparon mi cabeza últimamente. Y alguna respuesta tenían que tener, o al menos para mí.

El cielo fue el mejor invento de la antigüedad, o al menos el mejor invento para unos pocos. Con el cielo consiguieron tener al pueblo dominado, oprimido, explotado. La promesa del cielo hacía al pueblo capaz de soportar cualquier ignominia. Lo que consiguieron los poderosos de aquella época (la iglesia, sin lugar a dudas jugando un papel muy importante) era tener un pueblo dominado, dormido, que sólo esperaba el paraíso celestial que le habían prometido. Su lucha se concentraba solamente en aguantar el tiempo necesario para conseguir su lugar en el Edén. En la tierra nada importaba; la injusticia y los demás males serían recompensados en el cielo.

De eso se dio cuenta Karl Marx, que sí sabía cómo eran las cosas, sabía que en la tierra tenía que haber una sociedad justa, porque no había ningún cielo, ni ninguna recompensa en el más allá. Fue por esa época cuando escribió su célebre frase “La religión es el opio de los pueblos”. Lo que se necesitaba en aquellas épocas era un pueblo despierto, que sabía que lo querían engañar sólo para poder explotarlo sin temor a ninguna subversión. Ese era el pueblo que necesitaba Marx para poder llevar adelante una Revolución. Un pueblo capaz de luchar por lo que le correspondía: la igualdad.

martes, 5 de enero de 2010

Un toque de humor...

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Cómo humedecer el atún?

Para humedecer el atún sólo hace falta situarse frente a él, mirarlo fijamente y abrir la mente; pensar que usted en este momento quiere mojar el atún que otros no pueden comer. No sólo eso, más gente de la que usted piensa no sabe si hoy va a poder comer, esas personas no saben qué gusto tiene el atún, ni si es demasiado seco; pero si alguien les pregunta seguro dicen que sí les gusta, les gusta porque ya no tienen casi sentido del gusto, hambre es lo único que sienten. Ya puede ver como las lágrimas que caen de sus ojos cristalinos penetran el atún; quizás ahora esté más rico, pero usted también está más triste. Triste... y eso que su atún cada vez está más rico, y en ese proceso de mojar el atún sin que usted lo note siquiera ya murieron 13 niños de hambre en el mundo. Usted está triste y tiene razón. ¿Quién es capaz de no estar triste? Acaso alguien es capaz de no llorar, si hasta incluso es recomendable, uno se entristece, llora, pero también se le moja el atún; al fin y al cabo, más vale ser un sabio triste que un estúpido feliz.

viernes, 27 de noviembre de 2009

4126

Recorriendo mi blog, me situé en el contador de visitas y vi que había engordado bastante. 4126 personas pasaron por este blog, para mis espectativas primeras un número exagerado. Obviamente se que el 95% de la gente que entra mira las imágenes y se va a otra página, pero siempre será así.
Recuerdo el momento en que lo creé, y me acuerdo que me dije: "si una sola persona lee una línea aunque sea, y le presta un poquito de atención, todo este esfuerzo tuvo sentido"
Por suerte tengo la certeza de que más de una persona leyó una nota completa de este blog, cosa que me pone muy contento.

martes, 10 de noviembre de 2009

Exilios

Es inevitable cada tanto extrañar la tierra de uno. Y por más bien que podamos estar en un lugar, lo otro siempre tira.

Exilios
Larbanois Carrero

Vino del norte en el principio de un otoño
Ebuscando un sitio en la universidad.
Era un adolescente,
de un niño un poco más.

Se fue a vivir a un pensionado de estudiantes,
pasando a integrarla gran legión de canarios en la capital.
Todo le daba miedo, pesaba la ciudad.
Más de una vez se preparó para el regreso,
pues ya no daba más de soledad:
necesitaba el fuego, el beso de su hogar.
Se fue volviendo ducho en los yeitos de allá.
Envejecieron sus zapatos transitando
calles gastadas de esperanzas en su andar
y se metió en su cuerpo el olor a sal.

Fin de semana esperanzado en la encomienda
que alivie un poco la distancia y la ansiedad,
en la oportuna carta que le llega
a darle fuerzas para continuar.
Se despidió de sus cuadernos de estudiante,
sin encontrar qué hacer en la ciudad.
La desazón y el desencanto
lo empujaban a un exilio más.

Pero él resiste todavía transitando
sueños gastados de tropiezos en su andar,
porque a pesar de todos los pesares
quiere seguir creciendo en su lugar.

jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Será así?


"Un libro está arriba de una mesa, usted piensa que la mesa sostiene al libro para que no se caiga, pero en realidad, es la mesa que se cuelga del libro para no caerse."

martes, 29 de septiembre de 2009

¿En qué puedo ayudarlo?

- Movistar buenas noches, mi nombre es Gabriela. ¿En qué puedo ayudarlo?
- Buenas noches Gabriela. Mire, debo confesarle que tengo dos problemas. Uno fácil y otro difícil.
- Bien, dígame. ¿Qué problemas?
- ¿El fácil o el difícil?
- Cualquiera de los dos. Trataré de solucionarlos ambos.
- Bien, yo también espero lo mismo. Empecemos por el fácil, a lo mejor nos lleve de alguna forma al difícil: mi celular no recibe mensajes de texto.
- Déme un minuto que chequeo sus datos. ¿El celular que tiene problemas es el mismo del que me está llamando?
- Así es.
- ¿Roberto Acevedo es su nombre señor?
- Sí.
- Bien. Espere que me dijo que problema tiene su celular.
- Muy bien, disculpe el atrevimiento Gabriela, no me quiero intrometer demasiado en su vida, si apenas escuché su voz, pero siento en usted un acento cordobés. ¿Vive usted en Córdoba?
- Sí, las oficinas de la compañía se encuentran en Córdoba. El sistema me dice que no tiene ningún problema con la línea. ¿Hace cuánto no recibe mensajes su celular?
- Que linda ciudad, dicen que las mujeres de allí son las más lindas del país.
- ¿Hace cuánto no recibe mensajes su celular?
- Ah, disculpe, había olvidado su pregunta. Me compré el celular la semana pasada y no he recibido ninguno todavía. Tampoco llamadas, algo anda muy mal.
- Entiendo. Disculpe la obviedad de mi pregunta, pero ¿alguien le ha mandado mensajes o ha intentado llamarlo?
- Ese es el problema difícil Gabriela.
- ¿Disculpe?
- Claro, ese es el problema difícil. Me he comprado el celular, para que no me molesten mis amigos en los momentos que no quiero saber de ellos. Por decirlo de otra forma, he comprado este celular para hablar con mujeres únicamente.
- Señor, voy a pedirle que sea expeditivo en esto y que me explique de una vez por todas que problema tiene con su celular así veo si puedo o no ayudarlo.
- Mi celular anda bien, ¡perfecto! El que no anda bien es su dueño. Ninguna mujer me ha mandado un mensaje últimamente. Tampoco he podido darles mi número, es que ni siquiera hablo con ellas.
- ¿Y en qué puedo ayudarlo yo señor?
- Vea, es usted una señorita veinteañera, con un acento cordobés encantador, esa hermosa voz no puede estar contenida en un envase que no sea digno de ella. ¿Qué pensaría usted si yo le dijera que yo podría ser el hombre que usted siempre estuvo esperando?
- Pensaría que usted tiene graves problemas.
- ¿Espera usted que el hombre de sus sueños venga con un cartel indicador pegado en la frente? Permítame que le diga, señorita, que el mundo está como está por la falta de amor. El amor hace a las personas felices y en este mundo casi nadie está feliz. La gente espera el amor de sus vidas pero es incapaz de salir a buscarlo.
- ...
- Compréndame. Dígame usted cuanta gente linda ve por la calle, cuántas personas que podrían ser su alma gemela y usted ni siquiera saluda. No puede esperar casarse con la persona con la que trabaja, o con la que estudia, o con la que van al mismo bar. El mejor amor es el más inesperado quizás. Nadie debería darse el gusto de no entablar conversación con alguien.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Amigo.

“Tengo salud para estudiar y perseguir mujeres,

¿Qué más puedo pedir?”


Pancho dixit


Sos un grande Pancho, y cuando me dijiste que aprendiste eso en el camino al colegio, volví a escuchar el timbre de las 2:43 (ó 2:48 si especulamos para agarrar la Traffic salvadora).

La verdad que en esas cuadras aprendí tanto, con el frío helado de la mañana, o con el sofocante calor de las 3 de la tarde. Hablando de lo que sea, de la vida, de la muerte, de Dios, del ser humano, de la religión, de qué hacer antes de un parcial, de mujeres por supuesto. En esas cuadras conocimos al Che, comentamos las canciones de Silvio y hasta le tiramos un pedazo de pan al Manco.

martes, 22 de septiembre de 2009

Muere lentamente - Pablo Neruda

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Pablo Neruda.

martes, 15 de septiembre de 2009

Viaje a Rosario...

Mejor de lo que me imaginaba...

La calidad de mis sueños, se vio disminuida frente a la calidad del viaje.

Gracias por todo, Puma.

martes, 8 de septiembre de 2009

Dos monedas con la misma cara.

El último año del colegio tuve un profesor (entre otros) de esos que dejan un mensaje, que tienen algo que te marcan. Él daba clases de comunicación, la verdad que por ese entonces era la materia que menos me gustaba (cómo la disfrutaría hoy en día). Pero por suerte él era de esos profesores que te hacen gustar la materia. Y la verdad que me la hizo gustar mucho, siempre nos hizo leer cosas interesantes, pero lo que más me gustaba a mí, era cuando nos hacía escribir ensayos. Los temas sobre los cuales escribir al principio los decidía él. De la siguiente forma: supongamos que en el curso éramos 30 alumnos, él daba 15 temas, y por cada tema, a algún chico le tocaba escribir con una postura a favor, y a otro en contra. Esto realmente era muy divertido, ver como se contraponían las opiniones, como el escritor puede persuadir al lector me apasionó.

Pero otra cosa fue lo que más me llamó la atención, o lo que más me dejó pensando. ¿Se podrá utilizar esa postura como forma de vida? Sí... me refiero a la vida cotidiana. Ante cualquier situación que la vida presente ante nosotros, detenernos un segundo a pensarla, y caracterizar la mirada a favor, y la mirada en contra, la optimista y la pesimista, la buena y la mala.


La verdad que esa forma de llevar la vida cotidiana es genial, poder apreciar de todas y cada una de las situaciones de nuestra vida el lado mágico que tienen es hermoso. Les propongo que hagan la prueba, toda situación de nuestra vida tiene un lado bueno, y tiene que ser nuestro objetivo poder localizarlo y obviamente poder disfrutarlo.


Por ejemplo, la necesidad de ir, al menos una vez a la semana, al supermercado a comprar las cosas para subsistir es realmente una tarea aburrida. Pero si tomamos el ir al supermercado como un paseo, vamos tranquilos, disfrutamos viendo los nuevos productos, nos ponemos a analizar los envases, por qué no también nos reímos de alguna señora mayor que está intentando leer la letra chica de un paquete de arroz, o miramos a los nenes que siempre van acompañando a sus madres con miradas cómplices. Les juro que hay muchas cosas divertidas para hacer en un supermercado.


Así pasa con todo, a cada situación de nuestras vidas podemos encontrarle su lado positivo. Yo que ustedes, lo intento.

martes, 1 de septiembre de 2009

El reloj.

El reloj hace alusión al tiempo, y esto nos hace pensar en la gente que vive prisionera del tiempo, de los que viven ansiosos, a las personas que no saben aprovechar el tiempo y que por el contrario sobrecargan su vida de cosas, y este nunca les alcanza. Horas podríamos hablar de todos estos temas, pero otra cuestión es la que ocupa mi atención.


Enfoquémonos en los relojes, ¿Quién es capaz de poner en duda la dignidad de un reloj? Tan frágil que parece, de dimensiones tan pequeñas, esconde en sus adentros, la mayor fidelidad que un ser puede tener. Basta con darle una ayuda, y cada tanto ponerle una pila nueva, y el se encargará de contarnos todos los segundos que nos toquen transitar. Será un compañero que estará con nosotros en las buenas y en las malas. Cuando más lo necesitemos estará disponible, con el dato certero de cuántos minutos de nuestro día han pasado. ¿Aún duda de los relojes? Haga la prueba, póngase un día usted en papel de un reloj y cuente todos los segundos del día. Sólo ahí verá la difícil labor que mantienen los relojes todos los días. Incluso cuando nosotros, faltándole el respeto no le prestamos atención, o incluso lo olvidamos dentro de algún coqueto estuche. Pero es ahí donde el reloj más puede lucir su dignidad. Por más que nosotros estemos bañándonos, viendo una película, manteniendo relaciones sexuales con nuestra persona amada, y hasta incluso cuando dormimos, el reloj está haciendo su trabajo. Dándonos a cada segundo la hora exacta. Sabe que a nosotros no nos importa, sabe que estamos preocupados en otra cosa, pero el sabe cuál es su trabajo, y créame que saben hacer su trabajo como nadie. Con lo fácil y lo tentadoras que son las distracciones, cerrar los ojos por unos instantes, pensar en nuestras vacaciones (que a ellos obviamente no les damos), abrirle la tranquera a los pensamientos y poner nuestra cabeza en Marte. Todo eso lo tienen prohibido, no por nosotros, ellos mismos se lo prohíben.


Todo esto es entendible, no es lo más común, pero es al menos esperable. Pero hay algo, que sólo en ellos se encuentra. Cuando su pila se acaba y no se la cambiamos, ahí queda evidenciado nuestro abandono. Cuando es seguro ya que nosotros dejamos de prestarle atención, ellos en el acto más digno que jamás haya visto el hombre, con una fuerza que jamás sabremos de dónde proviene, con los ojos llorosos producto del tremendo esfuerzo que están haciendo, nos dan dos veces al día la hora exacta. Saben que no los estamos mirando, pero no les importa. Sin duda, seres dignísimos.


Yo por mi parte, les presento al mío.

sábado, 29 de agosto de 2009

Textual.

"Quiero una carpeta como esta
pero tamaño oficio, no sé si existen,
pero la quiero igual."
Un cliente en la librería.

domingo, 23 de agosto de 2009

Papá...

Más de una vez me puse a pensar en por qué el mundo está como está. En ese vaivén de pensamientos, intenté imaginarme una sociedad en la que todos tengamos un buen padre, con todo lo que eso implica, por supuesto. Un padre que sea capaz de inculcarnos los valores que necesitamos, los principios, que nos enseñe, que nos guíe, que sea capaz también de dejarnos solos a veces, que sea capaz de ver como nos caemos (todos tenemos que golpearnos por nosotros mismos). Un padre que nos cuente su vida, su historia, que nos cuente sus orígenes, que son también los nuestros. Un padre que nos enorgullezca, que sea digno de ser tomado como ejemplo. Que tengamos un padre al que nos guste parecernos, que intentemos parecernos a él.

Me fue inevitable pensar en cómo sería la sociedad si todos tuviéramos un padre como el que yo tuve. Si todos los chicos, cuando le dicen que se parecen a su padre, sonrieran con orgullo, como yo sonrío, cuando me dicen que me parezco a él.

Estoy seguro de todo eso porque sé que soy lo que soy por el padre que tengo, y es por eso también, que aún hoy, con mis largas piernas y mi floreciente barba me siento en la parrilla trasera de su bicicleta, me agarro fuerte de su cintura, y le digo en voz baja, que vayamos muy fuerte y que pasemos muchos, mucho autos.