
En el libro están recopilados algunas de las entradas del blog y otros escritos nuevos. Cuenta también en su parte final 3 cuentos y 2 poesías escritas por gente amiga. Gente que también tiene un blog en dónde publicar su locura y que disfruta tanto como yo de la escritura.
PRÓLOGO
¡Felicitaciones! Usted tiene en sus manos un no-libro. Cambie esa cara de sorpresa y disgusto, le explicaré a qué me refiero. Imagínese la siguiente situación: un día caminando por la calle se cruza con un ser celestial y él le hace esta adivinanza: “Tengo tapas pero no soy alfajor, tengo índice pero no soy inflación, tengo autor pero no soy canción, ¿Quién soy?” a lo que usted responde: un libro. El ser le niega con la cabeza y desaparece. Usted no podrá resolver el acertijo a menos que lea estas páginas. Le diré por qué su respuesta es falsa. Para demostrar la falsedad de las premisas es suficiente con dar un contraejemplo, y estas páginas son el contraejemplo.
Le respondí porque la adivinanza era falsa pero quizás el por qué esto no es un libro sigue siendo un misterio para usted. No es un libro porque no podría serlo, no tiene estructura de libro, no sigue una misma línea; se podría decir que es un cambalache de textos, un salpicón de ideas. Tiene forma de libro, pero no lo es. Las cosas no son lo que nos dicen nuestros ojos, los ojos son miopes frente a la capacidad del pensamiento. Debemos conocer esta limitación de nuestra mirada y transportar el pensamiento a lugares invisibles, a las autopistas aéreas que recorren las palomas, y a todos esos lugares que creemos que no existen sólo porque no los podemos ver. Entienda esto, sino nada de lo que usted lea acá tendrá sentido.
Alguien podría decir que tiene algunas facetas de libro de autoayuda, y está en lo cierto, pero de autoayuda para quién lo escribe. Cuando di vida a estos textos fue porque no tenía otra opción. En esos momentos en que la angustia en mi cuerpo excedía el límite de lo posible de soportar, tuve la necesidad de plasmarla en un cuaderno, en una servilleta o en cualquier papel que se me cruzó. Así di con mi pluma un grito aturdidor, y dejé salir todas esas emociones que sentía. Atahualpa Yupanqui hablaba de “cantar las penas para que se las lleven los vientos”. Yo las escribo. También me invadieron los pensamientos optimistas, la felicidad, el amor y el encantamiento. Ahí fue cuando con un pulso más distendido las palabras fueron sintiéndose libres y empezaron a brotar de mi cuerpo, a escaparse por mis dedos, y a deslizarse por las hojas de mi cuaderno como pájaros volando.
Soy un estudiante de ingeniería incapaz de escribir una oración sin explicar teoremas matemáticos. Mis días están plagados de matemática, física, química; materias totalmente rígidas. En ese frígido laberinto me siento sofocado y necesito aire, libertad, espacio para una metáfora, para un doble sentido, para unos puntos suspensivos. En esos momentos bajo la guardia y dejo que ese espíritu, que algunos llaman Nicovi, se apodere de mi cuerpo y me haga fumar habanos, usar boina e ir caminando a altas horas de la noche con las manos en los bolsillos silbando melodías. Es ahí cuando se rompen las estructuras, y se abre la tranquera de la imaginación, el sentimiento, la pasión y el deseo. Quizás ese ya no soy yo, pero es grato ver como entre los blancos y negros se asoma un universo de colores. Esos momentos son los que más disfruto, cuando las estructuras se derrumban a mis pies me río a carcajadas, juego mejor al fútbol, mis amigos se divierten más conmigo y yo me divierto más con ellos; las mujeres me sonríen, me enamoro y me desengaño; sufro y también me muero de alegría.
Hay quien asegura que un artista debe dedicar su vida entera al arte. Es por eso que yo no soy artista, ni siquiera cuando ese extraño ser se apodera de mí. Pero gracias a él tengo un amante, que por las noches entra sigilosamente en mi cama y al que siempre recibo con felicidad para dar rienda suelta a nuestro amor. Quién haya tenido uno, o se los pueda imaginar, sabe que la relación que se tiene con los amantes es muy distinta a todas las otras. A los amantes quizás les dedicamos menos tiempo, pero nunca menos pasión que a las otras relaciones. Cuando nos encontramos explota el deseo. Nos dejamos llevar, enredamos nuestros cuerpos y nuestras almas; queremos ser uno, contaminarnos mutuamente. Los amantes tienen la cualidad de ser desconocidos para los demás, pero son inevitables de ocultar en su totalidad. Se apoderan de tal forma de nuestras vidas que sin querer los estamos nombrando constantemente y las marcas de nuestro amor son indisimulables al día siguiente. Con esto me confieso: tengo una amante, que es la escritura.