sábado, 30 de mayo de 2009

Los libros muerden

Perdóname que te lo diga así de golpe, pero los libros sí muerden. Si alguna vez te hicieron creer lo contrario para que de una vez por todas le agarres el gusto a la lectura, te estaban mintiendo. Si cediste ante tantas explicaciones de la benevolencia de los libros y empezaste a leer, me darás la razón. Los libros muerden, y muerden fuerte y hacen doler. Pero no sólo muerden, también pegan, gritan, te miran con rencor, desafiantes, y te atacan. Ríos de lágrimas generan, y sus hojas se mojan, pero siguen tan desafiantes como antes, parece que nada los detiene. Son maravillosos los libros. La sensación de ser mordido por un libro es única e irremplazable.
Pero no te asustes, esos seres capaces de hacerte llorar con sus dientes, también son capaces hacerte cosquillas, de hacerte reír a carcajadas, de sacarte tímidas sonrisas, de hacerte sonrojar.
De ninguna forma los libros están muertos, ellos generan adentro nuestro una serie incontable de sensaciones, de emociones. ¿Quién no estalló a carcajadas alguna vez leyendo? ¿A quién no se le hizo un nudo en la garganta mientras leía? Los libros están llenos de vida, tienen un poder especial sobre el lector. Saber dejarse llevar por ese mundo de hojas, permitirle al libro entrar dentro tuyo, e interactuar con él en cada momento, saber sentir su textura, apreciar la blancura de sus páginas, y dejarse morder por sus letras, por su combinación de palabras, sentir una tilde como una puñalada por la espalda, saber en algún momento de la lectura, dejar de leer, cerrar los ojos, y permitirse degustar la perfecta combinación que se acaba de leer, eso es leer.

“No leas. Mira las figuras blancas que dibujas los intervalos que separan a las palabras de muchas líneas de los libros, e inspirate en ellas.”

lunes, 18 de mayo de 2009

"Alguna gente se muere, para volver a nacer"





"Será una pena que no exista Dios.
Pero habrá otros,
claro que habrá otros
dignos de recibirte,
Mario."

sábado, 16 de mayo de 2009

El aprendizaje no sacía la curiosidad.

Cuando uno es chico, nos dicen hasta el hartazgo que el mundo del saber es demasiado amplio, que nadie jamás llegó a conocerlo todo. Con esa idea crecemos y parece no importarnos demasiado. Lo que sabemos es una gota y lo que ignoramos el océano, nadie se atreverá a sacarnos esa afirmación de la cabeza.

Después uno crece y ya no nos gusta tanto esa idea. No hablemos de saber todo, limitémonos a lo que a uno le interesa. Ni siquiera las cosas que realmente nos apasionan podemos llegar a comprender en su totalidad. Toda persona con intereses diversos está condenada, en algún momento de su vida, a sentirse frustrada, presiente que tiene un bello jardín enfrente y sólo puede mirar y disfrutar algunos árboles. Siente que el tiempo no le alcanza para nada, que de ninguna forma va a poder saber tanto como le gustaría. A veces parece mentira, pero es una verdad irrefutable que cada cosa que aprendemos, nos deja con más hambre de saber. Un claro ejemplo de esto es leer un artículo en la famosa enciclopedia virtual “Wikipedia”. Empazamos a leer un artículo y este está lleno de links sobre cosas que nos llamarán mucho la atención. Debemos ignorarlos totalmente si queremos terminar de leer un artículo. Porque, a su vez, el nuevo texto que empezemos a leer, tendrá otra indecible cantidad de links. Por citar un ejemplo nomás, supongamos que un día queremos conocer más sobre la vida de Aristóteles. Simplemente lo tipeamos en wikipedia y tendremos la posibilidad de leer sobre el filósofo. Pero al empezar a leer el artículo, decidimos seguir el link que nos hará desembocar en el artículo sobre los filósofos griegos. Y así, siguiendo links, pasamos a leer sobre el pensamiento, el entendimiento, la inteligencia, la memoria, sobre los recuerdos, los genes y así podríamos pasarnos la vida. Y esa sensación, de dejar pasar las cosas, de ignorarlas, nos llevará a replantearnos muchas cosas.
Repito, no estoy hablando de llegar a conocer todo el océano, simplemente, de esa búsqueda, angustiante a veces, en llegar a conocer una gota más, sólo una.

En este dubitativo camino, en el momento en que nos empezamos a deprimir por no poder saber tanto como quisiéramos, nos damos cuenta que poder aprender cosas es algo hermoso, y que lo debemos disfrutar. Encontrar el goce en la adquisición de conocimientos es algo muy gratificante, y así, a paso lento pero seguro, tranquilos, ir aprendiendo cosas nuevas, dejarse fascinar por todas las cosas que uno antes ignoraba y que ahora se puede dar el gusto de disfrutar. Una persona con un nivel de curiosidad alto nunca se va a sentir satisfecho con lo que sabe y siempre va a tener un millón de cosas que le gustaría aprender. Pero esa cualidad, es una de las mejores virtudes que puede tener el ser humano.

martes, 12 de mayo de 2009

Textual.

Alguna vez alguien me dijo:
"¿A dónde se me fue la vida?
Porque yo no la viví."

martes, 24 de marzo de 2009

Renunciar a un impulso

"[...] Estuve a punto de hacerlo, y ahora no soy más que uno de los muchos que se preguntan por qué en algún momento no hicieron lo que habían pensado hacer. [...] no me acuerdo bien de lo que sentí al renunciar a mi impulso, pero era algo como una veda, el sentimiento de que si la trasgredía iba a entrar en un territorio inseguro. Y sin embargo creo que hice mal, que estuve al borde de un acto que hubiera podido salvarme. Salvarme de qué, me pregunto. Pero precisamente de eso: salvarme de que hoy no pueda hacer otra cosa que preguntármelo, y que no haya otra respuesta que el humo del tabaco y esa vaga esperanza inútil que me sigue por las calles como un perro sarnoso."


Fragmento del cuento "El otro cielo" de Julio Cortázar.

sábado, 21 de marzo de 2009

Un día despeinado

Teniendo ya mis tareas programadas para el día, las dejé de lado y salí a caminar. Sin un rumbo fijo que seguir. Pero es que esa es la forma de caminar que más disfruto, agarro una calle y la sigo, sin saber dónde voy a llegar, el único fin es el de disfrutar el camino. Y así fue, salí del trabajo, agobiado, el día me cansó más de la cuenta, no por el trabajo. El trabajo es siempre el mismo, nada fuera de lo común pasó hoy para hacerme pasar tan mal día. Uno de esos días que no importa cuantas cosas buenas puedan pasarte, el día seguirá siendo malo. Por eso decidí hacer un quiebre en mi rutina y salir a caminar. La noche ayudó mucho también, una hermosa temperatura, lo único que cambiaría es el cielo, siempre veo vacío de estrellas el cielo de Buenos Aires. Pero es aquí donde estoy, y es el único cielo que puedo ver, buscando alguna estrella en algún rincón, y recordando los cielos estrellados que mis ojos alguna vez tuvieron el gusto de ver.
Mientras caminaba en el particular ambiente de la Av. San Martín a las nueve de la noche, entré a un bar, casi sin querer me atrevería a decir. Ninguna parte de mi ser pensó tomar esa decisión. Pero entré y aquí estoy. Sentado solo en una mesa para dos, comiendo unas papas fritas que no pedí y tomando una cerveza que está lejos de tener la temperatura que a mí me gustaría. Me siento aturdido por el ruido del bar. El sonar incesante de los teléfonos, el hablar interminable de los parroquianos, los ruidos de la cocina, alguna carcajada que rompe la monotonía del murmullo. Pienso que quizás sería mejor que me vaya y que deje la cerveza a medio tomar. ¿Pero a dónde podría irme? No conozco en esta enorme ciudad un lugar donde lo único que me aturda sea el silencio. De a momentos me tienta la idea de sentarme en una plaza, pero sé que el ruido de los autos y de los colectivos será tan aturdidor como este. Pero me quedo acá y así me encuentro, pensativo alrededor de un montón de hojas, que en principio eran un cuento que quería leer. Intenté leerlo ni bien me senté en la silla donde ahora me encuentro, pero la volatilidad de mis pensamientos no me dejó concentrarme en la lectura. Me vi obligado a dar vuelta las hojas y escribir lo que siento en este momento, con una birome prestada, ya que a pesar de trabajar en una librería, y pasar seis horas diarias en pleno contacto con ellas, jamás pude adquirir el hábito de dejar algunas en mi mochila. Pero debo confesar que el origen de mi birome es lo que menos me importa, ni siquiera su trazo irregular que me obliga cada tanto a hacer círculos irregulares en una hoja designada para tal fin. Tampoco la elevada temperatura de mi cerveza me preocupa en este momento. En principio pensaba que fue ella quien me arrastró hasta este bar, pero cuanto más lo pienso, más me lo niego. Sospecho que lo único que me mantiene aquí sentado es la vaga esperanza de que entres por la puerta que está a mi izquierda, silenciando por un momento todos los ruidos, cambiando la monotonía del lugar, y te abras paso entre las cabelleras blancas que pueblan las mesas. Y que te acerques a la mía, des media vuelta sobre ella, acariciándome tibiamente con tu mano izquierda mis hombros. Mis ojos te miran sorprendidos, y mi sonrisa se apodera de mi rostro. Te sientas en la silla que tengo enfrente y con una pequeña sonrisa encandilas a las luces frías y amarillentas del bar. De repente todos los ruidos se han callado, y mis oídos sólo escuchan las dulces melodías que salen de tu boca. Pienso que quizás mis ganas de salir con vos eran tan grandes que terminé saliendo solo y compartiendo mesa solo con mi imaginación. Es que tanto lo pienso que a veces sospecho que es realidad, y que estás enfrente mío, que estamos charlando, y divirtiéndonos cual chicos de la primaria en el recreo. Soñamos y volamos juntos, recorriendo el país con nuestros pensamientos, que se entremezclan con la realidad y ni vos ni yo sabemos si realmente estamos tomando una cerveza sobre la Av. San Martín, o si estamos en el segundo piso de la torre Eiffel. Me dejás darme el gusto de acariciar tu mano con la mía, y experimentar una sensación única. La suavidad de tu mano es lo único que ocupa mi atención en este momento.
Pero después, luego de un parpadeo, veo tu silla vacía y me doy cuenta de lo equivocado que estuve, de que jamás salí de este bar, y lo que es aún peor, que vos nunca entraste. Que estás lejos de aquí, ocupada en otras cosas. Pero es que mantengo la ilusión, de que entre tus actividades diarias, te detengas un instante y que te imagines el momento en que tus ojos y los míos se enfrenten, que sean capaz de ver los tuyos en los míos, y los míos en los tuyos, la inmensidad del universo, la belleza de una rosa, y la armonía del silencio.

lunes, 16 de marzo de 2009

Emociones del fútbol

La relación entre el fútbol y la vida es inevitable. Uno juega al fútbol como vive. Esto se debe a la cantidad de pensamientos que se generan en el cerebro durante un partido de fútbol. Es la cancha el mejor lugar para pensar. Estando uno jugando, como espectador es el lugar para saltar y quedar afónico. La vida es pensada dentro de un partido de fútbol. Seguro estoy que Descartes pensó “El discurso del método” jugando a la pelota. De hecho, cuentan que Newton descubrió la relación entre fuerza, masa y aceleración después de tirarle un caño al defensor rival. No se sabe como terminó la jugada, pero cuentan que inmediatamente Newton se arrodilló y escribió en un pedazo sin césped al borde de la cancha: “f = m.a” para no olvidarse esa fórmula.
Lo que voy a hacer aquí es contarle los pensamientos que tiene un jugador de fútbol cualquiera, en una jugada cualquiera, en un partido cualquiera.

Me cayó del cielo, un despeje del defensor puso la pelota en mi botín izquierdo, estaba solo, así que preferí entretenerla un rato con el derecho hasta que mis compañeros se ubiquen en sus posiciones. Siempre es mejor, hacer las cosas acompañado, si me sale bien, ellos van a ser testigos, y si me sale mal, ellos me harán ver mi error. Con el derecho es mas fácil que con el izquierdo. Mi pie izquierdo responde erróneamente a las órdenes de mi cerebro. Mi pie zurdo y mi corazón tienen mucho en común, si le digo que la claven al ángulo la tiran a la tribuna. Le dije al cuore que no se enamore de aquella mujer pechugona, y no me hizo caso, tiró la pelota bien lejos, y de yapa, la colgó en la copa de un árbol. Pero ahora la tengo en la derecha. Miralo a Juan solo a la derecha, pero si le tiro la pelota lo va a anticipar el defensor, ese Pedro es siempre igual, parece que te deja solo pero te controla a 2 metros. En todo es así, puede pasar meses sin mandarte un mensaje o sin tener noticias tuyas, pero apenas sabe que vos estas deprimido, con problemas o algo, es el primero que está con vos. Es un tipazo la verdad, lo tendría que tener en mi equipo. Uh, Marcelo me viene a querer sacar la pelota, este se come todos los amagues. ¿Izquierda? ¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Derecha? ¡Derecha!. Uh, casi me saca la pierna con esa patada, me corrí con lo justo. Voy a correr porque a veces hay que dejar de pensar y hacer lo primero que venga, si uno piensa demasiado todo se olvida de hacer las cosas que pensó porque perdió todo el tiempo pensando. Pedro viene decidido a sacarme la pelota, pero viene tan rápido que se olvido de cerrar las piernas, ¡que caño que se comió!. No fue de forro, andaba medio deprimido y necesitaba levantarme el ánimo con algo. A los amigos se le puede hacer ese tipo de jodas, al fin y al cabo, es sólo un partido de fútbol. Pero me siento como cuando me recibí del colegio, una felicidad, ojo, no por maldad hacia Pedro, pero el caño estuvo bueno. Hacer un caño como este es lo más parecido al amor que conozco. Te sentís en las nubes, nada puede empeorar ese momento, dura un segundo, bueno, pero dura, y por eso vale. Ver como la pelota pasa por entre las piernas del rival, es como cuando ves a la persona que amas por primera vez en el día. Como se desplaza, perfecta al andar entre el pequeño abismo que separan las piernas del defensor, donde parece que no entra un alfiler, pero a veces pasa la pelota entera. A José lo paso sin problemas. Tiro la pelota para delante que no me va a alcanzar nunca. Ahora me encuentro a 7 metros del área, solo con el arquero. Esto es un momento de vida o muerte, ya mis amigos quedaron atrás, no pudieron seguirme en la corrida, y sólo se limitan a mirarme desde sus posiciones, la ansiedad no les permite correr en mi auxilio. Esto deja de ser un partido entre dos equipos. Ahora es un duelo entre el arquero y yo. Esto se parece al amor también. Jamás pensé que se amaba tanto en un partido de fútbol. Tengo el futuro en mi pie, manejo el balón. Esto puede ser muy bueno o muy malo. Los términos medios no existen. Por un momento quisiera no haber tenido que llegar a esto, haber dado un pase antes para no enfrentarme con la realidad de esta forma. Sólo y con tantas cosas en juego. Los nervios se apoderan de mí. Me adelanto casi por inercia. Tiendo a irme hacia el medio de la cancha, se supone que de ahí tengo menos posibilidades de tirarla afuera. Pero las seguridades son nulas. Todo depende de mí, y del arquero. Es así, cuando uno se enamora, todo lo demás queda de lado, si el arco es grande o chico, da lo mismo. Las posibilidades de acertar son tan inciertas que ni siquiera vale la pena intentar calcularlas. Uno trata de perfilarse bien, pero una vez que se impacta la pelota nada puede uno hacer. Y ahí me encontraba yo, con el arquero saliendo desesperado a mi encuentro, con las manos abiertas, tapándome casi todo el arco. Trate de mantenerme sereno, me abrí bruscamente hacia la derecha, y vi un hueco sobre el lado izquierdo del arco, apunté y pateé. Sentí alivio al principio porque ya había hecho todo lo que podía hacer. Pero los nervios se apoderaron de mí. Quería saber que tan acertado o equivocado había estado. Y así la vi desprenderse de mi pie, más hermosa que nunca, girando sobre si misma, picando cada tanto en el césped. El arquero se tiro y apenas rozó la pelota, si bien le cambió un poco la dirección, la pelota tiene destino de red. El arco ya no estaba tan lejos, se acercaba constantemente. Y yo me veía, disfrutando de ella, de la persona que tanto amaba, caminando con ella por la calle, sentados frente al mar, charlando por horas. Cada vez que picaba la pelota, era un latido de mi corazón. Pero pegó en el palo y la perdí para siempre. La vi alejarse irremediablemente por la línea de fondo. Me dijeron que fue corner, que no todo estaba perdido. Pero ya no me importaba. O al menos, hasta no volver a tener contacto con ella, y sentirme invadido de nuevo por las mismas emociones.

domingo, 8 de marzo de 2009

El Analfabeto Político

El peor analfabeto es el analfabeto político
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Bertolt Brecht (1898 - 1956)

sábado, 7 de marzo de 2009

"Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros."

Es difícil la tarea de mantener un blog actualizado periódicamente. Se debe, al menos en mi caso que hay momentos en los cuales tengo tantas cosas para escribir que no me alcanzan los dedos ni las hojas de mi cuaderno, y otros en los cuales no puedo generar una oración coherente que contenga las palabras: liebre, cazador, campo. Así que he decidido, antes que poner cosas que ni siquiera me satisfacen a mí, dejar el blog en espera, y cuando se me cruza algo por la cabeza sobre lo que escribir, recién ahí actualizar. Así que ahora me veo, después de un largo tiempo, escribiendo algo. Espero les interese.

Estereotipos de personas hay muchos, pero hay uno que tiene especial aceptación y aún admiración en la sociedad actual. Es el tan conocido “vivo”. El que siempre cae parado, que todo lo sabe, y si no lo sabe lo inventa. Es imposible ir por la vida sin conocer muchas personas así. Es la clase de personas que siempre tratan de aprovecharse de una vil ventaja. Lo peor, y sobre lo que me quiero detener en este momento, es la falta de principios de estas personas. De una persona sin principios nada se puede esperar. Van por la vida buscando de donde sacar provecho. Se hacen amigo de un tipo solo para tomarse un café de arriba. Si a usted caminando se le cae la billetera y no se da cuenta, si por una de esas casualidades viene una de esas personas atrás suyo, olvídese de recuperarla. Ni siquiera piense que va a tener la amabilidad de devolverle los documentos. Él sacará la plata, y tirará el resto. Sin el más mínimo cargo de conciencia, por supuesto. Van desvergonzados por la vida. No les afecta en nada que alguien descubra sus artimañas. Pareciera que estoy hablando de un grupo reducido de personas, ojala fuera así, pero no.

Cualquiera que haya visto un partido de fútbol se dará cuenta como se tiran al piso los jugadores ante el más mínimo contacto con el rival. A veces ni siquiera lo tocan y ya se están revolcando, esperando que el árbitro cobre una falta a favor de su equipo. Incluso, si éste no la cobra inmediatamente el jugador en un acto de humillación terrible protesta. Ni siquiera tienen la más mínima consideración por sus colegas, son capaces de pedir una tarjeta al jugador rival por una falta que nunca existió. Una persona que hace eso es un alcahuete, no tiene un poquito de orgullo. Añoranza tengo de los jugadores de antes, que al recibir una feroz patada, se levantaban inmediatamente, sacando pecho, y evitando que el dolor de su pierna se traduzca en su cara.
Quisiera ser periodista deportivo y poder preguntarle a alguno de esos jugadores desvergonzados que fingen faltas porqué trataron de sacar ventajas de forma indigna. Quisiera escuchar su respuesta.
Por otra parte, cuando aparece alguien que sí entiende el juego, que sí tiene códigos, y que sí tiene un poco de dignidad, como Nelson Ibáñez, arquero de Godoy Cruz, que en el partido contra Banfield, le atajó un penal a Cristian Lucchetti, arquero de éste último equipo, retuvo en sus manos la pelota hasta que Lucchetti volvió a su arco. El partido terminó empatado, otra razón más por la cual es destacable el hecho. Esa actitud, que debería haber sido recalcada como un acto de dignidad excepcional fue criticada por algunos. Estamos tan desacostumbrados a estos actos que ni siquiera sabemos valorarlos de vez en cuando.

Pero entre toda esa gente, aún quedamos algunos, que preferimos perder un partido de fútbol y no nuestra dignidad, que preferimos pasar hambre antes que vivir de la costilla de otro. No sé como hay gente que tiene esa necesidad de ser “vivo”, uno esta tan bien de gil que no entiende...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Preguntitas sobre Dios

"Preguntitas sobre Dios" de Atahualpa Yupanqui, cantada por Soledad Bravo.


Un día yo pregunté:
Abuelo, ¿dónde está Dios?
Mi abuelo me miro triste,
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor.

Un día yo pregunté:
Padre, ¿Dónde está Dios?
me miró con ojos tristes,
y nada me respondió.

Mi padre murió en la mina
Al fondo del socavón.
Color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Al tiempo pregunté yo:
Hermano, ¿Qué sabes de Dios?
Mi hermano bajó los ojos,
y nada me respondió.

Mi hermano vive en el monte
y no conoce una flor.
Sudor, malaria, serpientes,
es la vida del leñador.

Y que nadie le pregunte
si sabe donde esta Dios.
Por su casa no ha pasado
tan importante señor.

Yo canto por los caminos,
y cuando estoy en prisión
oigo las voces del pueblo
que cantan mejor que yo.

Que Dios vela por los pobres?
Tal vez si, y tal vez no.
Pero es seguro que almuerza
en la mesa del patrón.

Hay un asunto en la tierra
más importante que Dios,
y es que nadie escupa sangre
para que otro viva mejor.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

"Toda felicidad absoluta tiene algo de canallesco"

¿Quién puede ser totalmente feliz? ¿Quién puede ser totalmente feliz en un mundo donde cada tres segundos y medio muere un niño menor de 5 años de enfermedades curables, de hambre... de pobreza? El mundo en que vivimos es realmente muy cruel, el 44 por ciento de la población de América Latina es pobre y el 40 por ciento de esos son indigentes que viven con menos de un dólar diario. Actualmente 968 millones de personas no tienen acceso a fuentes de agua limpia, 2.400 millones no tienen acceso a asistencia médica, 34 millones están afectados por el sida. En cuanto a la educación, 854 millones de adultos son analfabetos (de éstos, 543 millones son mujeres), y 325 millones de niños (183 son niñas) no van a la escuela. 218 millones de niños traban en el mundo según cifras de la ONG “Save The Children”, 126 millones en situaciones peligrosas.

Son sólo cifras de una realidad evidente para todos. Realmente si alguien puede ser feliz en este mundo es una persona tremendamente egoísta. No creo que a nadie le pueda ser indiferente esta realidad. Algún ávido lector dirá para si, “es mejor no saber”. De ninguna manera, no sabiendo no se cambia nada. Como alguien dijo alguna vez “más vale ser sabio que dichoso”.

Lamentablemente nosotros no podemos hacer mucho frente a esto, apenas si podemos mover granitos de arena de esa enorme montaña, pero debemos conocer esta realidad y enfrentarla día a día.

¿Qué nos queda hacer frente a la imposibilidad de cambiar esta realidad? ¿Sentarnos en el sofá a llorar? No vale la pena, así tampoco cambiaríamos nada. Tratemos de vivir nuestra vida lo mejor posible, si estas leyendo esto, ya podes gozar de placeres que no todos tienen, sabes leer y escribir, sabes manejar una computadora, etc. Disfrútalos, y disfruta todo lo máximo que puedas. Pero no confundamos el ser personas afortunadas con ser personas felices.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El que busca, ¿Qué encuentra?

Alguna vez leí algo escrito de esta forma y quería intentar escribir algo así.


Duermo. Me levanto a las 8 am. Me visto. Día soleado. Busco la libreta del cbc. Tengo que inscribirme en la facultad. No la encuentro. Desayuno. Sigo buscando. Reviso dentro de libros. Encuentro: plata, entradas para un recital que ya pasó, una carta, un cuento que hace años buscaba. Me detengo a leerlo. Me acuerdo que tengo que buscar la libreta. Busco en el placard. Encuentro: un reloj de mi infancia, tres remeras que jamás supe que tenía, una pelotita te tenis, una media. Me pregunto dónde estará la otra. Suena el teléfono. Número equivocado. Busco en los cajones del escritorio. Encuentro: apuntes de la facultad, dos evaluaciones de la secundaria, un CD de León Gieco, la libreta del cbc, dos galletitas. Me sorprende como llegaron ahí. Como una. Tiro la otra. Busco en una caja con cosas viejas. Encuentro: álbum de fotos de mi infancia, juego de Rasti de cuando era chiquito. Me pongo a jugar. Recuerdo que estaba buscando algo. Me preocupo. No recuerdo que buscaba. Sigo jugando. Me acuerdo que buscaba la libreta. Me parece haberla visto. No recuerdo donde la puse. Sigo jugando.



Al buscar algo nos pueden pasar 3 cosas.

  • no encontrar lo que buscábamos.
  • Encontrar lo que buscábamos.
  • Encontrar algo mejor.

Me pasó la tercera.

sábado, 13 de septiembre de 2008

La avaricia al extremo

En Sudáfrica del sida es especialmente grave, hay más de 4,7 millones de infectados. Por día 1.700 personas se contagian este virus letal. Hospitales y médicos hay muy pocos, y medicamentos, casi ninguno.
Los remedios son impagables para la gente de bajos recursos. ¿Cómo hace alguien que gana 25 euros mensuales para pagar medicamentos que en Europa cuestan 800 euros por mes?
Estos precios se deben a que los laboratorios tienen un "derecho de patentes", que consiste en que un laboratorio, al lanzar un nuevo producto, tiene 20 años de monopolio en el mercado (por ende, al no tener competencia, el precio del producto lo deciden ellos).
En el año 1997, el presidente de Sudáfrica Nelson Mandela promulgó una ley para que se puedan copiar medicamentos vitales y producirlos a bajo precio o importarlos. Esto ocasionaría un recorte en las ganancias de los laboratorios. ¿Qué hicieron los laboratorios? ¿Comprendieron la necesidad del pueblo Sudafricano y cedieron una parte de sus ganancias? Por su puesto que no, intentaron por todos los medios derogar la ley. ¿A dónde recurrieron? Al gobierno de los Estados Unidos. Estos, representados más que nada por el vicepresidente en ese momento, Al Gore, empezaron a ejercer presión sobre el gobierno sudafricano, amenazándolos con imponer severas sanciones comerciales. El gobierno sudafricano obtuvo el apoyo de numerosas agrupaciones contra el sida. El vicepresidente que estaba en constante aparición pública debido a que estaba preparando su candidatura para presidente, tuvo que vérselas con gente que le atribuía complicidad en la muerte de enfermos de sida en África. Esto agotó las fuerzas del mandatario y suspendió, a finales de 1999 su apoyo a las empresas. ¿Pudo festejar al fin el estado sudafricano? No por mucho tiempo, a comienzos del año 2001, 39 multinacionales -entre ellas, Aventis, Bayer, Bristol-Myers Squibb - y la Asociación Farmacéutica de Sudáfrica, demandaron al gobierno por violar el derecho de patentes. ¿Cuál era el “delito” de los sudafricanos? Haber sancionado una ley que permitía tratar a los enfermos de sida con medicamentos baratos. Igualmente había un trasfondo aún mas importante, que un gobierno tercermundista quería asegurarse el derecho de producir medicamentos en su propio país y del modo más económico posible, para que los pacientes de bajos recursos también puedan adquirirlos. Esto hacia que otros países en vías de desarrollo siguieran muy de cerca esta disputa.
La imagen de estas empresas empeoraba cada día más, así que en abril del año 2001 retiraron la demanda. Éstas pondrían a disposición de Sudáfrica remedios contra el sida, baratos y en cantidad suficiente. Esto fue sin duda una gran victoria para el estado sudafricano.
Pero el resto de los países pobres no se vio contemplado en este acuerdo y los contratos comerciales internacionales no serán modificados a favor de ellos y seguirán dependiendo de la misericordia de los poderosos.


Esto no es más que un ejemplo de lo que pueden llegar a hacer las grandes empresas con tal de no resignar un pequeño pedazo de sus abultadas ganancias. Afortunadamente esta vez salieron derrotadas, pero lamentablemente esto no sucede la mayoría de las veces.

Para escribir este articulo me basé en “El libro negro de las marcas” de Klaus Werner y Hans Weiss. Aprovecho este momento para recomendarles su lectura.

El sur también existe...


"cambiemos el mundo de base,
hundiendo al imperio burgués"

domingo, 3 de agosto de 2008

Antes que vida eterna, prefiero juventud de por vida.

Que cruel es la vida que nos hace envejecer. Esa si que es una verdadera tragedia, y no la muerte en si. Es cruel la forma en que nos mata. La vida del hombre es similar a una piedra lanzada. Se elevará al principio, se mantendrá un tiempo en una altura elevada, pero después le espera un largo camino de descenso. Lo que voy a mostrarles aquí son algunos contrastes entre las etapas del hombre, a veces parece que es imposible que algo se modifique tanto, pero lamentablemente es así, y todos pasamos por esas etapas.

Se pusieron a pensar alguna vez si una persona adulta que no sabe caminar tuviera que aprender como todos nosotros hicimos en nuestra niñez. Intentaría una vez, dos veces, pero viendo que en los dos primeros intentos se cayó, dejaría de intentar y se conformaría con gatear. Mientras que los chicos intentan una, diez, cien, mil veces y siguen intentando hasta que logran caminar.

Otros que no se resignan son los jóvenes, son embajadores de las utopías, es una noble virtud de ellos tener aspiraciones de cambiar el mundo. Saben que miles de personas lo han intentado ya y todas fracasaron. Saben que es casi imposible. Pero nada les impedirá intentarlo. Algo que motiva a la juventud es la imposibilidad de hacer algo. Cuando un joven esta haciendo algo, supongamos que quiere hacer un castillo con naipes de un metro de altura y se acerca un adulto y le dice: “no te esfuerces pibe, miles de personas lo han intentado y nadie ha podido” el joven ignorará los consejos del adulto, seguirá en su lucha, podrá el doble de esfuerzo en su tarea. Esa sed de victoria es propiedad exclusiva de ellos. Quizás sea inmadurez, o falta de experiencia, pero a veces es mejor no tenerla. En la misma situación una persona ya madura hubiera dicho: “es verdad, quien me creo que soy yo para poder hacer algo que nadie pudo hacer hasta ahora, es inútil que siga intentando” y abandonaría el castillo de naipes. Esa resignación, es propia de una persona ya enmohecida.

Lo que se pierde con los años es, esas ganas bestiales de vivir, esa sensación de querer hacer todo, de creer que se puede hacer todo. Serrat cantó alguna vez:
“Ahora que tengo veinte años,
ahora que aún tengo fuerzas,
que no tengo el alma muerta,
y me siento hervir la sangre.”

Basta con ver los dos extremos, el niño, cuando apenas aprende a caminar, quiere correr, si tiene que ir de una punta a la otra de la cocina lo hará corriendo, si tiene que ir a ver quien toca el timbre lo hará corriendo. Una persona mayor, no digo un anciano que tiene movilidad reducida, una persona integra, pero ya en una edad avanzada, supongamos que esta sentado en el sofá mirando televisión, y tocan el timbre, primero se lamentará ¿Justo ahora? ¿Quién será? Se tomará su tiempo en levantarse, y entre queja y queja se acercará a la puerta. En ese tiempo un nene ya fue y volvió cuatro veces. Obviamente esto es gradual, y uno apenas si se da cuenta de eso, pero le afecta a todas las personas. Más tarde o más temprano, ese desgano se apodera de todos nosotros.

Quisiera citar un ejemplo, supongamos un chico esta en su casa de veraneo, se fue con su familia a pasar un fin de semana largo. Una tarde se quedan solos, el nene más chico y el padre, el resto de la familia salio de compras. Era una tarde fresca, y sin embargo, el chico cuando termino de comer se puso la maya, y se fue corriendo a tirarse en la pileta, hacia frío, pero no le importaba, el solo quería jugar y divertirse, si le daba frío, jugaba más y rápidamente volvía a entrar en calor. El padre, mirándolo desde la ventana, pensaba para sus adentros, ¡Que locura! ¿No piensa el frío que va a tener cuando salga? ¡No se puede quedar quieto que se congela pobre criatura! El padre hubiera sido incapaz de meterse en la pileta, no habría dejado de pensar en que cuando salga le iba a dar frío, y eso le impedía meterse. El chico seguramente sabía que cuando salga iba a tener frío, pero no le importaba, ¿iba a dejar de pasar un buen momento para evitar pasar un momento malo después? No le entraba en la cabeza eso. A veces la vida es como un juego de ajedrez, conviene hacer un “pieza por pieza” comer un peón con un peón, sabiendo que este en la próxima jugada va a ser comido.
Supongamos que el primer síntoma de la vejez sea el no meterse a la pileta porque cuando salga va a tener frío. El segundo síntoma, es dejar de hacer cosas en vida, porque lo que se avecina es la muerte.

Más de una vez escuche la frase “ya estoy grande para cambiar”. De una persona que dice eso ya nada se puede esperar. Es una persona que ya esta muerta. No le corre sangre por sus venas, no es capaz de alegrarse, ni de amargarse. No se conmueve con nada. Es una persona que dejó de caminar, y solo se va tropezando hasta que cae completamente. Quien camina ve el horizonte en busca del mejor camino, mientras que quien esta tropezando solo mira para abajo, en busca de un suelo sin espinas donde caer.

Alejandro Dolina concluyo su cuento “Instrucciones para buscar aventuras” de esta forma:

“Salgamos de una vez. Salgamos a buscar camorra, a defender causas nobles, a recobrar tiempos olvidados, a despilfarrar lo que hemos ahorrado, a luchar por amores imposibles. A que nos peguen a que nos derroten, a que nos traicionen.
Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez.”

sábado, 2 de agosto de 2008

Antes no decias lo mismo...

“Cambia, todo cambia” alguna vez cantó Mercedes Sosa. Sin embargo, esta muy mal visto en la sociedad cambiar de opinión sobre determinado tema. Pareciera que uno cuando adopta una postura sobre algo, debe aferrarse a ella y no abandonarla nunca. Esto me parece una verdadera estupidez. Cambiar es lo que nos mantiene vivos, y esta perfecto cambiar, todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido opiniones encontradas sobre algún tema. Supongamos que yo digo que en Rusia se habla como lengua oficial el idioma ingles. Un día viene un señor y me da pruebas de lo contrario. ¿Qué corresponde que haga yo? ¿Que “no traicione mi idea original” y que siga manteniendo que en Rusia se habla ingles?, ¿o admitir mi error, cambiar y decir que en Rusia se habla ruso? Yo cambio…

En el conocido programa “Televisión Registrada” muchas veces la gente da su opinión sobre determinado tema, y los productores del programa encuentran en el archivo de hace 5 años que la persona tenia ideas distintas. Esta bien que pueda parecer gracioso algunas veces, pero… ¿acaso no es algo perfectamente normal cambiar de opinión?
Por poner algún ejemplo propio, hace aproximadamente 5 o 6 años atrás, yo mismo decía que no me gustaba la música, y no solo lo decía, verdaderamente no me gustaba. Y soy yo quien ahora en cada momento libre que tengo escucho música.
Así que, veamos las cosas mas objetivamente, y aceptemos que todos cambiamos de opinión, y esta bien que así sea.

viernes, 1 de agosto de 2008

"La vida es como te la tomas"

Maravillosa esa frase. Es el eslogan de Coca-Cola Light, pero sacándola de contexto, es realmente excelente. Otra frase que me gustaría citar es “a caballo regalado no se le miran los dientes” ¿no será esa la forma de ver la vida? Veámosla como regalada, y no le miremos los dientes. Siempre nos estamos fijando en lo que podría ser mejor, en lo que nos falta, mirando, por decirlo de alguna forma el vaso medio vacío. Al fin y al cabo, no conozco a nadie que este pagando la vida en cuotas.

Siempre decimos, necesito tal cosa para ser feliz. Veamos, un chico piensa que lo único que le falta para poder estar bien es empezar la facultad y terminar con la agobiante secundaria. En la facultad no piensa más que en recibirse, ese seria el broche de oro. Pero ahora que tiene el titulo debajo del brazo no le sirve de nada si no tiene un buen trabajo y se desvive por conseguirlo. Pero con el tan ansiado trabajo se da cuenta de que ya esta grande y quiere tener una esposa, alguien con quien compartir la vida. Se priva de todo para comprarse la casa. Y luego quiere los hijos. Después que los hijos crezcan para poder viajar, salir, y no estar pendiente de ellos. Cuando los hijos crecen y se van de la casa los extrañan. Se desvive por comprase una casa de veraneo. Sufre para poder cambiar el auto. Y así siempre, después quieren una casa mas grande, un auto mas cómodo, o un puesto de mayor jerarquía en el trabajo.

Ignoran estas personas, que en esa búsqueda de lo que faltaba, de esa eterna búsqueda nada pudieron disfrutar. Siempre estuvieron sufriendo por llegar a eso que les faltaba. Siempre proponiéndose nuevas metas, cada vez mas ambiciosas olvidan el camino, y quedan cegados con la llegada, cometiendo el error de desconocer que la meta final, es la muerte. De nada importa la meta si el camino para llegar a ella no es grato. Propongámosnos metas, pero no nos olvidemos del camino para lograrlas. El futuro nunca llega, no trates de hacer cosas para estar bien en el futuro, hace todo lo posible para estar bien en el presente.

lunes, 28 de julio de 2008

CÁRCEL, COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA, NI UN SOLO GENOCIDA POR LAS CALLES ARGENTINAS



Luciano Benjamín Menéndez: fue Comandante del Tercer Cuerpo del Ejército desde septiembre de 1975 hasta septiembre de 1979. Fue responsable de todos los campos de concentración que funcionaron en las provincias que abarcaba el III Cuerpo, entre ellos "La Perla" (a 15 km. de Córdoba, por donde pasaron más de 2.200 personas durante el período de la Dictadura). Supervisó y dirigió personalmente las torturas y los fusilamientos. En la década del ’80 estuvo a punto de ser juzgado en más de 700 acusaciones de homicidio calificado, tormentos seguidos de muerte, torturas, privaciones ilegítimas de la libertad y robo de menores. El indulto de Carlos Menem en 1989 permitió su sobreseimiento.

Por suerte hoy la historia es otra y Menéndez fue condenado a cadena perpetua.

Palabras de Hebe de Bonafini después de la condena a cadena perpetua a Luciano Benjamín Menéndez

- Hebe de Bonafini, Asociación Madres de Plaza de Mayo: “Fue un día clave para los argentinos. El violador, torturador y asesino de Menéndez fue condenado y eso es importantísimo. Recuerdo cuando en 1984 Menéndez fue fotografiado con un cuchillo en la mano mientras se abalanzaba sobre manifestantes que lo repudiaban. Yo estaba en Córdoba con otras organizaciones que repudiaban al genocida y guardo los recortes periodísticos de los medios, que desfiguraban su condición denominándolo ‘cuchillero’. El ‘cuchillero’ fue condenado por torturador”.

¿Cuchillero? ¿Que raro no? Parece ser que para los medios de comunicación Argentinos fue más importante la condición de cuchillero que la de torturador, violador, asesino, secuestrador. Lo bueno, es que como dice Hebe de Bonafini, “El ‘cuchillero’ fue condenado por torturador”


De arrepentirse ni hablar, ¿no Menéndez?

domingo, 27 de julio de 2008

"Ley de extranjería, para el jeque millonario, para la Reina Sofía"

Los invito a que lean la siguente noticia:


Aprobada en Italia Ley de mano dura contra inmigrantes

El Senado italiano aprobó este miércoles una de las leyes previstas por el Gobierno ultraderechista de Silvio Berlusconi, incluidas en su política de 'mano dura' contra la inmigración y que recoge, entre otras medidas, la de facilitar la expulsión del país.

El portal web de la multiestatal Telesur, señaló que la ley fue aprobada por 161 votos a favor, 120 en contra y la abstención de los ocho senadores de la Unión de Demócratas de Centro y Democristianos (UDC).

Las medidas de la ley, calificadas como “paquete de seguridad” por el Gobierno italiano, incluyen el hecho de considerar la inmigración ilegal como un agravante, lo que supondrá aumentar en un tercio la pena de las personas sin papeles que cometan un delito en Italia.

Además, será más fácil expulsar a los inmigrantes condenados, ya que podrán ser repatriados cuando tengan penas superiores a dos años y no 10 años como en la actualidad, o a quienes no puedan demostrar sus fuentes de ingresos.

De igual manera, la nueva ley establece la confiscación del apartamento para quien lo alquile a inmigrantes sin papeles, así como una pena de cárcel entre seis meses y tres años.

Por si fuera poco, el Gobierno ha incluido también en este conjunto de medidas el empleo del ejército en la seguridad ciudadana, con la movilización de tres mil soldados que patrullarán las calles, por un periodo de seis meses y prorrogables sólo otro medio año.




Indignante no??
Luego de leer esta noticia me pregunté: ¿hasta cuando? ¿Hasta cuando vamos a seguir tomando medidas hostiles contra los inmigrantes? ¿No será hora de, en vez de querer expulsar a los inmigrantes ilegales de Italia, de darle documentación? Creo yo que es hora de darnos cuenta de que todos somos ciudadanos del mundo, y todo el mundo nos pertenece a todos. “El patriotismo es un egoísmo en masa” alguna vez escribieron los jóvenes del mayo Francés, y cuanta razón tienen. Es hora de dejar de lado el patriotismo y de darnos cuenta que todos pertenecemos a la misma raza y de nada sirve la separación entre nosotros.
A veces, me dan ganas de que la tierra sea victima de ataques extraterrestres, así de una vez por todas podemos ver a todas las naciones unidas con un mismo fin. Olvidándonos del color de piel, de la religión, de esas pequeñeces que tanto nos separan ahora.
Es hora de unirnos, ya que si bien, por suerte no esta en peligro exterior nuestro planeta. Nosotros mismo lo hacemos peligrar desde adentro. Unámonos en la lucha contra el hambre, contra el desempleo, contra la muerte de miles de niños victimas de enfermedades curables pero que no tienen los medios para ir a un hospital. Esos son temas que necesitan que se tomen medidas, no que una persona sin documentos valla a Italia en búsqueda de trabajo, con el único fin de poder juntar algo de plata para mandarle a su familia.


Para cerrar les dejo un tema de Ska-p sobre el tema.

Mestizaje
Ska-p

Negro africano, asiático oriental,
indio americano, africano musulmán
blanco europeo, aborigen australiano,
cinco continentes en un mismo corazón

Multiracial, multicultural, multiracial, multicultural

Desde filipinas a américa central,
desde el polo norte hasta Madagascar
este puto mundo no es de nadio y es de todos,
cinco continentes en un mismo corazón

Multiracial, multicultural, multiracial, multicultural

No fronteras, no banderas, no a la autoridad
no riqueza, no pobreza, no desigualdad
rompamos la utopía, dejemos de soñar,
arriba el mestizaje, convivir en colectividad
Gritaré que ardan las banderas por la fraternidad
que caiga el patriotismo y la hostilidad racial
cultura popular...


Ay, ay, ay, la justicia dónde está, crucificada en los altares del capital
ay, ay, ay, la justicia dónde está
Ni tu residencia, ni el credo, ni el color,
ninguna diferencia te hace superior
estúpido racista, deserción del ser humano,
cinco continentes en un mismo corazón

Multiracial, multicultural,
multiracial, multicultural

No fronteras, no banderas, no a la autoridad
no riqueza, no pobreza, no desigualdad
rompamos la utopía, dejemos de soñar,
arriba el mestizaje, convivir en colectividad
Gritaré que ardan las banderas por la fraternidad
que caiga el patriotismo y la hostilidad racial
cultura popular...


Ay, ay, ay, la justicia dónde está, crucificada en los altares del capital
ay, ay, ay, la justicia dónde está
Rompamos la utopía, dejemos de soñar,
arriba el mestizaje, convivir en colectividad
Gritaré que ardan las banderas por la fraternidad
que caiga el patriotismo y la hostilidad racial
cultura popular...

martes, 22 de julio de 2008

Chiste!

>> El Presidente de los Estados Unidos, George Bush, oyó tanto hablar de los gallegos, que decidió invitar a un grupo de ellos.

>> Manda su propio avión a recogerlos y se les prepara un gran recibimiento en el hangar presidencial, donde colocan una tarima, con banda, alfombra y letreros dándoles la bienvenida a los huéspedes gallegos

>> Al llegar el avión, la banda empieza a tocar y los coros a cantar, pero los gallegos no aparecían para bajar.

>> El Presidente, nervioso porque no bajan, manda a su secretario a investigar qué pasa.

>> Va el secretario, regresa con el Presidente y le informa:

>> - Señor, los gallegos no quieren bajar.

>> - ¿Por qué? - le dice el Presidente al secretario.

>> - Es que le tienen miedo a Wel.

>> El presidente, no entendiendo, le pregunta:

>> - ¿Y quién es Wel?

>> Regresa otra vez el secretario al avión y le dice a uno de los gallegos:

>> - Pregunta el Presidente que quién es Wel.

>> Y el Gallego le dice:

>> - Pues no sabemos, pero allí dice: "WEL COME GALLEGOS".